El sector retail debe adaptarse al ritmo de la evolución de las expectativas de los consumidores en un panorama en el que las líneas entre el comercio físico y el digital son cada vez más opacas y complicadas.

Cada vez es más difícil distinguir entre el comercio minorista físico y el digital. El sector retail mundial se ha acostumbrado a la disrupción. En la última década, ha sido testigo de cambios estructurales sísmicos a medida que se transformaba hacia la era digital y la pandemia alteraba aún más los hábitos de compra, empujando a miles de millones de consumidores a un mundo más digital. «Los hábitos de compra han cambiado para siempre», comenta Henri Seroux, SVP EMEA de Manhattan Associates. «Ya hay un 83% de los minoristas afirmando que operan bajo un nivel de interconexión entre sus comercios electrónicos y la tienda física: no se puede volver al statu quo”. «A medida que el retail se adapta y transforma hacia esta próxima normalidad, la capacidad de ser disruptivos, a la vez que se mejora la experiencia física y digital del cliente, será cada vez más importante; así como las tecnologías que permitan a los minoristas cumplir con los pedidos en la tienda y en línea de una manera ágil, sostenible y rentable», continua Seroux.

Pedidos en tiendas online y física

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