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Oficina Comercio y Territorio – PATECO
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El crecimiento sostenido del comercio electrónico ha traído consigo nuevas oportunidades para el sector retail, pero también retos operativos que impactan directamente en la rentabilidad.
Uno de los más relevantes —y a menudo menos visibles— es el de los productos dañados durante la cadena logística. Según los datos analizados recientemente, este problema supone un coste de más de 1.000 millones de euros al año para los retailers, una cifra que pone de relieve la magnitud del desafío.
Una parte significativa de los daños se produce en fases clave del proceso: preparación de pedidos, embalaje, transporte y devoluciones. El auge de las entregas rápidas, el incremento del volumen de pedidos y la presión por reducir costes logísticos han incrementado la probabilidad de incidencias, especialmente en productos frágiles, tecnológicos o de alto valor añadido.
Más allá de la pérdida directa del producto, los daños generan costes adicionales que afectan al conjunto de la operativa. Entre ellos destacan la gestión de devoluciones, el reenvío de pedidos, la atención al cliente, la reposición de stock y, en muchos casos, la destrucción del producto por no poder reincorporarse a la cadena de venta. Todo ello repercute en los márgenes y en la eficiencia del negocio.
El impacto no es solo económico. Los productos dañados influyen negativamente en la experiencia del cliente, uno de los factores más críticos en el comercio online. Retrasos, incidencias en la entrega o artículos en mal estado pueden traducirse en valoraciones negativas, pérdida de confianza y disminución de la fidelidad, aspectos especialmente sensibles en un entorno altamente competitivo.
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