Ante la durísima competencia de los gigantes del comercio ‘online’, cada vez más vendedores apuestan por abrir un nuevo escaparate virtual en Instagram o Tik Tok al que, paradójicamente, trasladan las bondades de la presencialidad: tratamiento personalizado.

Marta Díez es categórica: «Les debo mucho a las redes sociales«. Lo dice apoyada en el mostrador de su tienda, Serendipia, que la semana que viene cumplirá seis años con las puertas abiertas en el zaragozano chaflán de las calles Fita y Hernán Cortés. Un espacio reflejo de su personalidad y gusto selector que en este tiempo ha logrado un alcance que va mucho más allá del propio local. «Si me llegan a decir que a estas alturas iba a estar haciendo vídeos para ‘reels’ no me lo creo». Se refiere Marta a la función de vídeos de la popular red Instagram, una herramienta que se ha convertido en una pata fundamental de su negocio.

Y eso que Serendipia, estrictamente, no vende ‘on line’. «Llevo sola el negocio y una web me resulta inasumible, pero eso no quiere decir que no haga ventas a través de internet, solo que por otros canales», explica. La cuenta en Instagram de Serendipia supera por poco los 10.000 seguidores a los que Marta atiende personalmente, «con la misma minuciosidad con que lo hago en la tienda». Quien lo desea puede contactar con la dueña y dependienta a través de audios e, incluso por videollamada («eso Amazon no te lo da»). También recibir fotos o especificaciones de cualquiera de los productos de la tienda. Y, finalmente, también se puede comprar a través de una plataforma de pago que ya ofrecen muchos bancos

Pero esta no fue la idea primera de Marta. «Lo de internet ni me lo planteaba, pero empecé a ver a otras compañeras y me animé, al principio solo con la idea de dar conocer la tienda. Cosa que sucedió. Las redes fueron un auténtico petardazo en mi caso».

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